
La ONU condena a España por no avisar a la familia de un preso con sida de su gravedad
Derechos. No se le dio la libertad condicional por enfermedad
El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha condenado a España a reparar el daño causado a la familia de un preso que falleció en 1994 de sida en el penal de El Dueso de Santoña (Cantabria) por no haber avisado de la gravedad de su estado, ni haber accedido a su petición de que quedara en libertad condicional debido a su enfermedad.
En el dictamen el comité estima que la "actitud pasiva" que mantuvo el centro penitenciario privó a la familia del preso de una información que tuvo para ellos "un impacto significativo" y supone una violación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Por ello, considera que España tiene la obligación de proporcionar a la familia una reparación apropiada, incluida una indemnización, y evitar que se cometan hechos similares en el futuro. Le insta además a remitir en 180 días información sobre las medidas que se hayan adoptado para aplicar el dictamen del comité.
El preso, que tenía 36 años cuando murió y que estaba condenado a 28 años de prisión por varios delitos contra la propiedad, ingresó en El Dueso el 7 de diciembre de 1991, dos años después de ser diagnosticado de sida. En abril de 1993 se le puso en tratamiento por esta enfermedad, por tuberculosis pulmonar, probable neumonía e infección intestinal, y el médico del penal solicitó al director que se le aplicaran los beneficios penitenciarios por enfermedad grave e incurable. El 11 de mayo de ese año la junta de tratamiento del centro pidió a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias su libertad condicional debido a su estado de salud, pero al no obtener respuesta reiteró su solicitud en octubre, aduciendo riesgo de muerte.
Instituciones Penitenciarias la denegó, aunque precisando que si se producía un agravamiento significativo, el centro debía formular una nueva solicitud con prontitud. La situación del interno se fue deteriorando hasta su última hospitalización, sin que el penal la comunicara a la Dirección General, ni tampoco a su familia.
La lluita contra l’epidèmia del VIH-sida afronta progressivament nous reptes i, alhora, nous paradigmes d’intervenció.