
El drama olvidado
El sida ha sido el gran fracaso de la era Mbeki en Sudáfrica y será también el gran desafío para la presidencia de Zuma
GEMMA SAURA - Ciudad del Cabo Enviada especial
Se 'raciona' el tratamiento: como no hay recursos para todos, los más pobres quedan excluidos
A Muriel Mbuyazwe, de 47 años, el drama del sida le ha tocado muy de cerca. Le costó una prima y un hermano, que dejó a dos sobrinos huérfanos. Enfermera en un hospital público, se hartó de ver a gente morir en su township de Gugulethu (Ciudad del Cabo). "La enfermedad estaba matando a la gente, pero nadie me escuchaba", recuerda. No podía quedarse de brazos cruzados, así que convirtió su casa en un refugio para enfermos terminales.
El negacionismo criminal del ex presidente Thabo Mbeki, que decía que el sida no lo causaba el VIH sino la pobreza, fue uno de los motivos que llevaron a Muriel a abandonar el Congreso Nacional Africano. Por aquel entonces, la ministra de Sanidad, Manto Tshabalala-Msimang, calificaba el tratamiento antirretroviral de "tóxico" y recomendaba a los seropositivos que comieran ajo y remolacha para curarse.
El sida ha sido el gran fracaso de la era Mbeki y será también el gran desafío para Jacob Zuma cuando el 9 de mayo asuma la presidencia. Ningún país en el mundo tiene más seropositivos que Sudáfrica (5,7 millones), donde el sida ha matado a 2,5 millones de personas. El Gobierno señala que el número de seropositivos se ha estabilizado, pero la negra aritmética es que "si lo ha hecho es porque por cada 1.300 nuevas infecciones al día, hay otras tantas muertes de sida diarias", señala el profesor Anthony Butler, de la Universidad del Cabo. Con todo, "el sida prácticamente no ha aparecido en la campaña", denuncia Butler.
Los activistas antisida esperan a Zuma con una mezcla de escepticismo y expectación. En el 2005 dijo ante un juez que tras acostarse con una seropositiva se había duchado para evitar el contagio, y desde ese día un caricaturista dibuja a Zuma con el mango de una ducha saliéndole de la calva. Sin embargo, la sustitución de la ministra Remolacha (así se la conocía) por la reputada Barbara Hogan al frente de Sanidad es una buena señal.
El Gobierno asegura que su programa de antirretrovirales, que cubre a 700.000 pacientes, es "uno de los mejores del mundo", pero sólo cuatro de cada diez pacientes que los necesitan tienen acceso a ellos. En su programa electoral, Zuma promete tratamiento para el 80% de los pacientes para el 2011 y reducir las infecciones a la mitad.
Ahora, el gran temor es que en un contexto de crisis económica (Sudáfrica ha entrado en recesión por primera vez en 17 años) se escatimen los recursos destinados al sida. En la provincia de Free State, por ejemplo, los números rojos dejaron a 15.000 personas sin tratamiento. "Treinta muertes al día durante cuatro meses. Y lo peor es que el déficit era de sólo 800.000 rands (70.000 euros). ¡Muchos políticos conducen coches que cuestan más que eso!", exclama Rebecca Hodes, de la Campaña Acción por el Tratamiento, que lucha por el acceso universal a los antirretrovirales.
Butler es tajante. "Es muy bonito pero no realista. Son tratamientos muy costosos, sobre todo en cuanto a personal sanitario, y para toda la vida. Es materialmente imposible tratar a seis millones de enfermos". La triste realidad, según Butler, es que se produce un "racionamiento": sólo los más privilegiados (las clases medias, educadas y urbanas) tienen acceso a los antirretrovirales disponibles, mientras que los más pobres, de las zonas rurales o marginales, quedan excluidos.
Además de proporcionar preservativos gratuitos (¿quién puede pagarlos en los townships?),promover la igualdad de género es crucial para controlar las infecciones. Además de las violaciones (una sudafricana es violada cada 26 segundos), "muchas mujeres no pueden negociar mantener sexo seguro con sus parejas", afirma Hodes, que menciona también el "sexo transaccional", muy común en los townships:mujeres que mantienen relaciones sexuales no a cambio de dinero, sino de tarjetas de teléfono, viajes en taxi, ropa... "La preponderancia del VIH en las mujeres de 19 a 34 años es tres veces superior a la de los hombres en esa misma franja de edad", señala Butler.
URL: http://www.lavanguardia.es/premium/edicionimpresa/20090426/53690500120.html
La lluita contra l’epidèmia del VIH-sida afronta progressivament nous reptes i, alhora, nous paradigmes d’intervenció.