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18
mar
2003

Nutrición en enfermos con vih

Parrilla Saldaña J, Muñoz Sánchez I, Peñalver Jiménez C, Castro Rodríguez E, Quero Haro A, Largo García E. Nutrición en enfermos con VIH. Revista Rol de Enfermería 2002;25(12):16-20

Resumen

Realizamos el estudio en una consulta de enfermería de pacientes con el VIH. La muestra la componen 108 pacientes.
Analizamos las causas que provocan los problemas nutricionales, puesto que a los signos y síntomas derivados de la enfermedad se asocian infecciones oportunistas, que afectan directamente a los requerimientos nutricionales.

Seleccionamos las variables que determinarán los parámetros generales del estudio nutricional: Parámetros antropométricos: peso, talla, pliegue tricipital; Parámetros bioquímicos: albúmina y ferritina; Parámetros clínicos: diarrea, vómitos, anorexia, fiebre, disfagia. Los resultados evidencian que en el parámetro bioquímico, en relación a los valores de albúmina, el 65,28% de los pacientes se encuentra en una fase de malnutrición severa. En el parámetro antropométrico, respecto al pliegue tricipital, el 16,8% del total de la muestra está en un rango de normalidad y el 52,64 se encuentra por debajo del percentil 10, indicando este resultado niveles importantes de caquexia.


1. INTRODUCCIÓN

Numerosos trabajos han demostrado que las complicaciones de la infección por el VIH comprometen el estado nutricional durante la evolución de la enfermedad en la que muchos pacientes experimentan: pérdida de peso significativa, siendo la caquexia un signo habitual; disminución de las medidas del pliegue tricipital y la circunferencia muscular del brazo; reducción de la masa corporal y de la proteína visceral y disminución en la capacidad de fijar hierro.
Otros factores contribuyen a la malnutrición: ingesta deficiente en energía y/o proteínas, falta de apetito, infecciones con fiebre que aumentan las necesidades y el gasto calóricos, complicaciones gastrointestinales, náuseas y vómitos, mala absorción...
Se plantea como tema de estudio y análisis la valoración nutricional y los hábitos alimentarios en pacientes con VIH por sus dificultades para conseguir unos hábitos reglados que faciliten conductas de salud y ayuden a prevenir las complicaciones de las infecciones oportunistas que contraen y dificultan directamente la capacidad de alimentarse adecuadamente.
Nuestra propuesta desde la consulta de Enfermería va dirigida a ayudarles a manejar conductas de salud, que les proporcionen las herramientas para tratar las infecciones oportunistas que disminuyen el apetito e incluso lo anulan, por estar directamente relacionadas con el mecanismo de deglución y absorción alimentaria, como por ejemplo, la candidiasis esofágica; episodios de diarrea; vómitos; síndrome de mala absorción; todo ello normalmente asociado a problemas complejos como la drogadicción; marginación social, etc.
Abordar este trabajo entraña dificultad fundamentalmente por dos cuestiones: la primera porque su situación socio-familiar en muchos casos dificulta la colaboración y el tratamiento; la segunda porque los parámetros estandarizados para valorar el estado nutricional en cualquier paciente no son adecuados para los pacientes con el VIH.
También se ha tenido presente que la calidad de los hábitos alimentarios de una población determina el estado nutricional de la misma, que el componente psicológico del hombre se encarga de gobernar su apetito, que el dolor físico de hambre no tiene nada que ver con la elección de los nutrientes adecuados y que, aunque se come para satisfacer dicha necesidad, la comida está íntimamente liga- da a la vida física, económica, psicológica, intelectual y social del hombre, constituyendo una parte integrante en el entramado de su vida diaria.
La elección de la comida es el resultado de la cultura y las tradiciones del individuo, de los deseos, de las emociones, del carácter y de la experiencia de cada uno. El hombre no tiene un instinto nato o un deseo natural que le instruya para evitar una malnutrición, a fin de conseguir una ingesta equilibrada.
Por ello abordamos nuestro trabajo con un gran interés en hacerles comprender a los pacientes de modo sencillo la importancia de una alimentación completa en la que van incluidos todos los grupos de alimentos, que constituyen los elementos esenciales para conseguir y mantener conductas de salud.
Con una dieta completa y ajustada a las características de la persona, no sólo conoce el aporte de los nutrientes suficientes para cubrir sus necesidades, sino que afronta circunstancias especiales como la enfermedad, y puede elaborar una dieta equilibrada dentro de las preferencias individuales que le proporcione aportes suficientes de energías, proteínas, vitaminas y minerales. También se consideró relevante aportarles información sobre dietas alternativas y suplementos dietéticos.


2. OBJETIVOS

Como objetivo general se definió analizar los parámetros nutricionales en pacientes con VIH. Como objetivos específicos: Conocer el grado de nutrición en relación a los valores de albúmina, y el déficit de hierro, para determinar los grados de anemia en relación a los valores de ferritina. Establecer las desviaciones entre el peso óptimo y el peso real. Definir la determinación de los valores de grasa en relación al pliegue.


3. MATERIAL Y MÉTODO

Realizamos un estudio prospectivo descriptivo de pacientes con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, censados en la Consulta de Enfermería del Hospital Universitario Virgen de Valme. La población de estudio queda constituida por los pacientes del área hospitalaria de Valme, con patología VIH. Pacientes de ambos sexos con edades comprendidas entre 22 y 45 años, que se encuentran en distintos estadios de la enfermedad y con diferente etiología. La transmisión por vía parenteral (drogadicción) es la etiología dominante, y han acudido a la consulta en periodos comprendidos dentro del desarrollo de dicho estudio.
El tamaño de la muestra se selecciona a través de un muestreo simple en el que quedan incluidos los pacientes de ambos sexos una vez informados y consultados, si quieren estar integrados, utilizando como único medio de exclusión el de los pacientes que no quieran pertenecer al estudio. La muestra quedó determinada por 108 pacientes.
Se ha utilizado el programa SPSS para analizar los datos (realización y análisis de frecuencia complementadas con histogramas sobre la base de la media y la desviación típica de los grupos). En los histogramas hemos podido apreciar la magnitud de la desviación típica, hallando: en el item albúmina, una dispersión en el valor referido a las mujeres, mientras que la distribución en el grupo de hombres es mucho más cercana a la curva de Gaus; en el item de ferritio, hemos hallado un pico elevado en la frecuencia y la desviación típica ha sufrido dispersión en ambos sexos; en el criterio de peso, observamos escaso margen de dispersión y mayor acercamiento a la media; en el histograma referido al pliegue tricipital hemos encontrado la frecuencia mejor distribuida en el caso de las mujeres que en los hombres; por último, la desviación típica es menos dispersa en el histograma de sexo femenino que en el masculino.

3.1. Variables de estudio e instrumentos de medida
Se han determinado una serie de parámetros generales, de estudio nutricional; se han seleccionado parámetros antropométricos y bioquimicos para valorar el estado nutricional así como síntomas, estadios del VIH que permiten valorar un índice de su estado general.

3.2. Los parámetros antropométricos o biométricos

3.2.1. Peso- Talla
Se utilizó una báscula-medidora. Se les pesó de pie y con la ropa de calle; la medición se realizó en la báscula-medidora estando en bipedestación, erguidos y descalzos.
La relación peso corporal con la talla es el parámetro más utilizado como parámetro biométrico desde que Broca, médico francés del siglo pasado, señaló el ‘peso ideal’ como el que en kilogramos sobrepasaba en centímetros el metro de altura. Actualmente muchos autores prefieren el ‘peso óptimo’.

3.2.2. Pliegue tricipital
Medida del pliegue cutáneo para valorar la disminución de la masa corporal medida por la grasa. El pliegue graso del tríceps, comparado con los valores normales, proporciona una indicación de la grasa corporal total, pues la mitad de ella es grasa subcutánea.
La medida del pliegue graso del tríceps, cuando es menor del percentil 10, indica un déficit sustancial de los depósitos grasos. El porcentaje se calculó una vez medido dicho pliegue con un caliper Skinfol Holtain, valorando la diferencia del resultado obtenido con el valor considerado normal para la población, en sujetos de la misma edad, percentil 50 de la tabla de Alastrue Vidal.

3.3. Parámetro bioquímico

3.3.1. Albúmina
Los niveles de albúmina constituyen el mejor reflejo de los cambios de la proteína visceral en pacientes en general. Durante la malnutrición severa sus niveles decaen como respuesta a la disminución de la tasa de síntesis hepática. A pesar de esta controversia, los niveles de albúmina están siempre presentes en las valoraciones bioquímicas del estado nutricional.
Valores normales: 3,92 g/dl a 1,80 g/dl.

3.3.2. Ferritina
Es la principal forma de almacenamiento de hierro. La concentración de ferritina se correlaciona con las reservas totales de hierro. Esta proteína asegura la fijación de hierro en el hígado, bazo y médula ósea.
La anemia por déficit de hierro es la deficiencia nutricional más destacada.

3.4. Parámetro clínico

Interviene originando posibles complicaciones potenciales; dentro del mismo encontraremos los síntomas que pueden afectar al estado nutricional, siempre entendidos como episodios agudos de una pluripatología tan compleja que abarca el VIH: Diarrea; Vómitos; Anorexia; Fiebre; Disfagia.


4. RESULTADOS

Los resultados obtenidos de cada variable se exponen a continuación:
Con respecto al valor de albúmina, 31 pacientes de nuestro estudio, es decir el 34,72%, está dentro del rango de normalidad (no se evidencia malnutrición), y el 65,28% se encuentra en una fase de malnutrición severa, sin olvidar que los valores pueden verse alterados por presencia de patologías asociadas al VIH, pero constituyen un reflejo muy claro del estado nutricional.
En relación a los valores de ferritina: 16 pacientes, es decir, un 17,92% están dentro del rango de normalidad. Tener lesiones hepáticas o hepatocelulares altera notable- mente los valores de ferritina; al no tener en cuenta nuestro estudio patologías asociadas a VIH (cirrosis, hepatitis, etc.) no valoramos estos datos como un indicador fiel del grado nutricional.
Respecto al objetivo sobre el peso óptimo, a partir del análisis, percibimos que sólo 5 de los pacientes de estudio lo tendrían, suponiendo un 5,6% del total de la muestra. 48 sujetos (56,73) presentan pérdidas reales de peso que oscilan entre -0,10 kg a -2,48 kg.
Tengamos en cuenta que un enfermo con el VIH acusa pérdidas reales de un 10% de su peso, es decir, una persona que pesaba 70 kg al estar afectado por el VIH parte de un peso basal de 63 kg.
Trasladándolo a nuestra escala de valores podríamos aceptar como sujetos con peso óptimo aquellos cuyas pérdidas de peso sean inferiores a -10 kg. Esto supone que 38 sujetos, es decir, un 42,56%, tendrían un ‘peso óptimo’.
En consecuencia podemos reiterar lo que habíamos observado en estudios anteriores con relación a la pérdida objetiva de peso y considerando esta premisa no observamos un déficit nutricional marcado en base al valor pérdida de peso.
En relación al pliegue tricipital, 15 sujetos, es decir, un 16,8% del total de la muestra está dentro del rango de normalidad (percentil 50). Sí puede ser más llamativo que 47 sujetos, es decir, el 52,64% se encuentren comprendidos en valores por debajo del percentil 10 indicando niveles importantes de caquexia.


5. CONCLUSIONES

Ante la evidencia de cómo en muchos casos la enfermedad acota las alternativas de elección en la alimentación debido a las complicaciones que van apareciendo cíclicamente y ante la inapetencia que estos factores generan en nuestros pacientes, tiene gran importancia conseguir administrarles una nutrición que cubra sus necesidades y les ayude a afrontar los periodos de circunstancias especiales.
Por la actualidad del tema de investigación y su repercusión en la calidad de vida de los pacientes nos parece de gran relevancia seguir potenciando a través de la consulta de enfermería la implantación de una información que sea adecuada a sus conocimientos, capacidades y perspectivas de salud.
Por ello siendo conscientes de la importancia del tema que nos ocupa y de cómo podemos intervenir en el bienestar de los pacientes, seguiremos avanzando en esta línea de investigación. Continuaremos trabajando con las encuestas alimenticias, encaminadas a conocer lo más objetivamente posible la realidad cotidiana de los pacientes y poder continuar valorando y comparando los avances o retrocesos producidos.




6. BIBLIOGRAFIA

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HÁBITOS ALIMENTARIOS EN ENFERMOS CON VIH

Parrilla Saldaña J, Muñoz Sánchez I, Peñalver Jiménez C, Castro Rodríguez E, Quero Haro A, Largo García E. Hábitos alimentarios en enfermos con VIH. Revista Rol de Enfermería 2003;26(1):68-70


Resumen

Se analizan los hábitos alimentarios de un grupo de pacientes (n=108) con VIH. Elaboramos una tabla de composición y distribución de alimentos, en la que se contienen todos los grupos requeridos para una dieta completa. La tabla de alimentos contiene tanto las variables del estudio, como la frecuencia de consumo de las mismas. Una vez elaborada la tabla, fue validada por la Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital Universitario Virgen de Valme. En los resultados obtenidos existe una correspondencia con las necesidades que tienen estos pacientes en cuanto al consumo de alimentos completos, con nutrientes variados de fácil masticación y abundantes líquidos.



1. INTRODUCCIÓN

Nos planteamos el estudio de los hábitos alimentarios en pacientes con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, por ser una temática de gran relevancia debido a las dificultades que se les presentan a dichos pacientes para conseguir y/o controlar estos hábitos, ya que se encuentran inmersos en los diversos problemas provocados por las infecciones oportunistas que comprometen el estado nutricional durante la evolución de la enfermedad: candidiasis esofágicas, episodios de diarrea, vómitos, síndrome de mala absorción. Mermando todos ellos la capacidad de masticación y deglución, y dificultándoles alimentarse adecuadamente.
Una alimentación completa constituye un elemento esencial respecto a conductas de salud que faciliten el mantenimiento y promoción de la mísma, por lo que trataremos de facilitar a los pacientes las herramientas para lograr una alimentación lo más ajustada posible a sus características, que aporte los nutrientes suficientes para cubrir sus necesidades, y ayude a afrontar las circunstancias especiales que se presentan en esta enfermedad.
Incidiremos en la importancia de elaborar y consumir una dieta que contenga todos los grupos de alimentos, y proporcione valores suficientes de energía, proteínas, vitaminas y minerales, teniendo en cuenta las preferencias individuales, así como facilitar información sobre dietas alternativas y suplementos dietéticos.


2. OBJETIVOS

Como objetivo general se plantea conocer los hábitos alimentarios de los pacientes afectados por el VIH, y específicamente, valorar y medir la alimentación a través de la frecuencia con la que consumen cada grupo de alimentos; y averiguar si las comidas son regladas y se efectúan en casa o fuera del domicilio.


3. MATERIAL Y MÉTODO

Se trata de un estudio prospectivo descriptivo de pacientes con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, censados en la Consulta de Enfermería del Hospital Universitario Virgen de Valme. La población de estudio queda constituida por los pacientes del área hospitalaria de Valme, con patología VIH. Pacientes de ambos sexos con edades comprendidas entre 22 y 45 años, que se encuentran en distintos estadios de la enfermedad y con diferente etiología siendo la transmisión por vía parenteral (drogadicción) la etiología dominante, que han acudido a la consulta en periodos comprendidos dentro del desarrollo de dicho estudio.
El tamaño de la muestra se realiza a través de un muestreo simple en el que quedan incluidos los pacientes de ambos sexos una vez informados y consultados, si quieren estar integrados, utilizando como único medio de exclusión el de los pacientes que no quieran pertenecer al estudio. La muestra quedó determinada por 108 pacientes.
Para el análisis de los datos se ha utilizado el programa SPSS.

3.1.Variables de estudio e instrumentos de medida

Hemos realizado la selección de las variables teniendo en cuenta los grupos de alimentos que debe incluir una alimentación saludable, y teniendo presente el grupo de pacientes que constituyen la muestra de estudio para facilitar el consumo de los mismos contando para ello con sus necesidades y carencias.
Una vez seleccionadas las variables, elaboramos el cuestionario (fig. 1) que fue validado por la Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital Virgen de Valme. Posteriormente ha sido pasado a los pacientes que acuden a la consulta de enfermería, informándoles previamente y una vez consultados sobre si desean estar incluidos en el estudio.
Dicho cuestionario contiene tanto las variables seleccionadas como la frecuencia del consumo de éstas, datos que nos resultan de gran interés para adecuar los hábitos alimenticios a las necesidades detectadas.
Las variables se han relacionado por grupos de alimentos: alcohol, bocadillos, carnes, dulces, fruta, grasas, huevos, lácteos, pescados, verduras y zumos. También la frecuencia en el consumo que puede oscilar entre: diario, 2-3 por semana, 1 por semana, 2-3 por mes, 1 por mes y ninguno.
Finalmente hemos considerado incidir en la alimentación más frecuente en nuestra área asistencial, y en el conocimiento de los gustos en general de la población de estudio.


4. RESULTADOS

Resaltaremos lo más relevante referido tanto a los grupos de alimentos como a su frecuencia de consumo.
Se obtienen resultados bastante acordes con las necesidades de estos pacientes en cuanto al consumo de alimentos, tanto líquidos como de fácil masticación. Todo ello motivado por las infecciones oportunistas que contraen los pacientes de forma cíclica, tanto a nivel oro-faríngeo como esofágico.
Respecto a los grupos de alimentos y a la distribución de la frecuencia en el consumo, parecen relevantes los resultados referidos a la variable «frutas,» ya que encontramos que el 88% de los pacientes la consume a diario. Igual ocurre en el consumo del grupo de lácteos, alcanzando el 88% de la población de estudio con una frecuencia diaria.
En cuanto al consumo de grasas, cabe resaltar que el 57% de la muestra, es decir algo más de la mitad, refiere no consumir este grupo de alimentos.
Parecen de interés los resultados emitidos en la variable zumos, ya que el 66% de los afectados los consume a diario. Observando este mismo porcentaje a la inversa, encontramos la variable «alcohol», ya que el 66% de la muestra no lo consume nunca.
Con respecto al consumo de «bocadillos» los resultados parecen curiosos, al observar que encontramos dos porcentajes práctica- mente iguales, pero diametralmente opuestos: el 41,7% de la muestra, los consume a diario mientras que el 42,9 no los consume nunca.
Relativo a las variables «carnes, huevos y pescado», el porcentaje más elevado respecto a la frecuencia en el consumo coincidente en las tres variables es de 2-3 por semana y el porcentaje respecto a la población de estudio indica: carnes un 77%; huevos un 71,5%; pescados un 61,6%.
Finalmente, entre los grupos de alimentos referidos, otro consumido con facilidad son los «dulces», resaltando que un 38,5% lo hace diariamente; un 30,8% 2-3 veces por semana; y un 29,7% nunca.
Respecto a los hábitos de comer fuera de casa o en casa, sólo resaltar que la totalidad de la muestra de estudio come en su casa, siendo estas comidas regladas.


5. CONCLUSIONES

En muchos periodos de la enfermedad estos pacientes se encuentran inapetentes, y con gran facilidad para contraer infecciones de forma cíclica, tanto en las mucosas oro-faríngeas, como esofágicas.
Unos hábitos alimenticios saludables constituyen una temática de gran interés para los pacientes afectados por el VIH.
A la luz de los resultados se observa que tiene gran importancia para los pacientes el consumo de alimentos líquidos, lácteos, y también los de fácil masticación. Por todo lo referido esta alimentación se podría considerar ajustada a las recomendaciones de una ingesta saludable.
La enfermera es fundamental para proporcionar a los pacientes, en las visitas programadas, una información adecuada a sus conocimientos, capacidades y perspectivas de salud.
Todo ello ayuda a prestar a nuestros pacientes unos cuidados adecuados al estadio de la enfermedad en que se encuentren.





6. BIBLIOGRAFIA

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Josefa Parrilla Saldaña: Enfermera, Licenciada en Antropología Social. Profesora Titular.
Isabel Muñoz Sánchez: Enfermera, Consulta de Infecciosos. Profesora Asociada.
Carmen Peñalver Jiménez: Enfermera, Supervisora de Medicina Interna, Profesora Asociada.
Encarnación Castro Rodríguez: Enfermera, Consulta de Medicina Interna. Colaboradora Honoraria E.U.C.S.
Antonia Quero Haro: Enfermera, Medicina Interna.
E.U.C.S. Universidad de Sevilla. Hospital Universitario Virgen de Valme. Sevilla

Con permiso de Rol de Enfermería